Por todo ello, las flores no se pueden regalar a la ligera, ya que hay que considerar tres aspectos: lo que representa cada una, qué es lo que queremos comunicar y cuál es la flor preferida de la persona a la que se la vamos a regalar. Asimismo, a la hora de comprar flores, debemos tener muy en cuenta el color de las mismas, ya que los colores provocan ciertas actitudes y emociones que afectan a lo más profundo de la psique humana.
Asimismo, regalar flores es una excelente manera de expresar lo que hay en nuestro interior, sin perder los detalles y en lo cual no se tiene que gastar mucho dinero, y aunque su duración no es permanente, la intención, la dedicación y el cuidado al seleccionarlas se quedan para siempre.
El púrpura es dramático, ostentoso e inusual. Es el color más usado entre los abogados, los clérigos y los psiquiatras; con lo que, no sería mal regalo para éstos, la liantris, orquídeas del phalaenopsis o la violeta africana.
El blanco, símbolo de la pureza. Este color se asocia con la limpieza y también con tiempos futuros. Para simbolizar estos valores, nada mejor que decantarnos por el lirio oriental, el lirio del valle, el lirio de la paz o la gardenia.
El amarillo, por su parte, es un color brillante, alegre y que estimula la memoria. Es el color evocador del verano y del sol, con lo cual, cuando se está triste o se añora el verano, la presencia del narciso, de la begonia, del hibisco o de la orquídea de oncidium pueden ayudar a levantar el ánimo.
El azul es un color fresco, relajante. Es el color del cielo y el mar pero también del lirio del Nilo o la campanula.
El rosa, color femenino por excelencia, calma los nervios, por lo que, el clavel de la fragancia, el lirio o la azalea resultan regalos muy adecuados para personas nerviosas.
Te aprecio en gran manera
Claro no dejes de saludarme a tu mami y papi de paso tu hermano.